jueves, noviembre 12, 2020

Día de muertos

Ahora con esto del “home office” la modalidad es que, cuando toca ir a Guanajuato, nos vamos los viernes en cuanto yo termino de trabajar; así lo hicimos el pasado 30 de octubre para aprovechar el puente del 2 de noviembre. Mi PP nos alcanza el sábado en la noche, pues sigue trabajando los sábados medio día.

Este año se le ocurrió organizar un concurso de altares de muerto (Qué sería de nosotros sin sus ocurrencias, aunque a veces le ponga mala cara, para que no descubra que en el fondo las disfruto), así que el domingo desde muy temprano empezamos con el trajín (dirían en mi rancho).

Siempre había tenido ganas de ir a un sembradío de cempasúchil y este año se me hizo, gracias al suegro de una de las cuñadas que le hace a eso, me encantó la experiencia de ir a cortar las flores y tomar fotos.



Nos llevó prácticamente todo el día acomodar todo pero valió la pena pues nos quedó muy padre, lo pusimos en memoria de la madrina de casi todos; que nos dejó hace ya ocho años y a quien sigo recordando con afecto por lo buena y amable que, desde que la conocí, siempre fue conmigo.

En la noche hicimos un recorrido por las diferentes locaciones en las que los participantes montaron sus altares, y aunque no fue un concurso como tal, la experiencia creo que fue satisfactoria para todos y terminó con una degustación de tamales y atole que hizo la suegra.



Habíamos programado una noche de maratón de películas de terror pero, no sé si haya sido el cansancio o que la selección de películas no fue buena, sólo vimos dos y después todos a dormir.

Esto es lo que después de tantos años sigo disfrutando tanto, esto es lo que siempre había soñado y se me ha hecho realidad, el tener estos escapes, el hacer de algo tan sencillo algo tan significativo, el tener estas experiencias que me hacen sentir tan bien y que hacen que todo lo demás sea insignificante, que hacen que todo lo demás valga la pena. Estos momentos son a los que yo llamo felicidad.

miércoles, noviembre 11, 2020

Pandemónium

Cuando todo este merequetengue empezó yo andaba de vacaciones, mi jefa me las interrumpió para platicarme que había rumores en la empresa de que querían mandar a algunos a hacer "home office" por esto de la nueva enfermedad, yo no le di importancia. El día que volví de vacaciones todo era un caos, se decían tantas cosas, se escuchaban tantos rumores, había tanta incertidumbre en el ambiente.

Finalmente me confirmaron que yo iba a ser uno de los que se iba a trabajar desde casa, yo seguía sin darle importancia; conociendo a mis jefes, me imaginé que por alguna razón me iban a salir con que siempre no o, en el mejor de los casos, que serían solo unos días; y que, justo cuando empezara a acostumbrarme a levantarme tarde, me iban a decir que tenía que regresar. Hasta que el viernes 27 de marzo al medio día me dijeron que recogiera mis cositas pues me iba a casa. 

Las primeras semanas me levanté a la misma hora, hice mi rutina diaria de salida a trabajar y a las nueve en punto ya estaba frente a mi compu, no me movía de ahí hasta la 6:30 que se acababa mi jornada laboral. No quería acostumbrarme, no quería sentirme cómodo y después sufrir al volver de nuevo a la oficina. Los días pasaron, los negocios empezaron a cerrar, yo veía aun incrédulo como cerraban los cines, los centros comerciales, las tiendas departamentales, como se suspendían las corridas de autobuses, los vuelos; después la oficina cerraba en su totalidad, al mandar al resto de mis compañeros a sus casas.

Se atravesó semana santa, nos fuimos a Guanajuato, una semana santa atípica; sin representación de las tres caídas, sin procesión del silencio, sin misas, sin nada de lo típico que hacíamos en semana santa. Al volver sólo éramos mi PP y yo, la prima y la tía se quedaron en Guanajuato pues a la prima le dieron vacaciones forzosas.

Mi rutina cambió, me empecé a levantar al 10 para las nueve, a bañarme un día si y un día no, a quedarme en pijama todo el día, al fin que estaba solo en casa. Los cambios continuaron, primero a mi PP le redujeron el horario y ya llegaba a comer conmigo todo los días, después empezaron a trabajar un día si y un día no, y ya lo tenía aquí conmigo de igual manera. Empecé a ajustar mis labores del trabajo, movimiento había realmente poco, las ventas eran nulas y había que racionar la solución de pendientes para no aburrirse, el día que estaba solo revisaba lo indispensable y después veía series, y el día que estaba mi PP me ponía a trabajar. Me empezó a gustar la nueva rutina y a sentirme cómodo. Era como estar trabajando y al mismo tiempo de vacaciones, lo mejor de ambos mundos.

En junio de nuevo las cosas cambiaron, mi PP empezó a trabajar de nuevo todos los días, la prima y la tía volvieron, ya no estaba solo en casa, eso acabó con mi rutina y me puso mal algunos días, después me volví a adaptar. Las cosas en el trabajo se empezaron a poner complicadas, nos redujeron el salario, nos quitaron las prestaciones superiores de ley, nos hicieron tomar las vacaciones disponibles sin pago y sin gozarlas, hubo recorte de personal. Por desgracia el recorte afectó a varios de los compañeros, por los que sentía alguna especie de afecto, y eso me puso mal.

Hoy, después de ocho meses, sigo haciendo "home office", muchas cosas han vuelto a la “nueva normalidad” pero la incertidumbre continúa. Desde junio, que se supone volveríamos a la oficina, nos siguen recorriendo la fecha, ahora ya vamos en enero. Los países siguen cerrados al turismo, y el turismo local es realmente poco, no se sabe cuanto durará esto y tampoco se sabe si la empresa lo resistirá. 

Supongo que ese es el motivo de mi ansiedad, de esos ataques repentinos de ira, de esos episodios de despertar en la madrugada presintiendo que algo está mal, pero sin saber qué, de esos dolores de cabeza que pueden durar minutos, horas o días, de esos días de mal humor que no quiero ver a nadie, y esos días de sobrada sensibilidad en los que sólo quiero un abrazo.

No negaré que esto de estar en casa no me desagrada, finalmente lo que no me gustaba de mi trabajo era el traslado y la convivencia con algunas personas (compañeros de trabajo, les llaman); me he adaptado a la rutina, he aprendido a disfrutar algunas cosas, el comer con la familia todo los días, el trabajar con ropa cómoda, el no rasurarme, el meterme a la cocinada en serio (ya hasta el arroz me esponja bien bonito).

Pero dejaría de ser yo si no me preocupara por el futuro, si de repente no me pusiera fatalista, si no empezara a pensar en lo que pasará cuando finalmente nos digan que es hora de volver a la oficina, si la ropa de trabajo aun me quedará (oink), si aguantaré tanto tiempo usando zapatos de nuevo, como será volver a usar el metro, convivir con la gente en la calle, escuchar las historias interminables de mis compañeros contando a viva voz lo que hicieron todos estos meses, como si fuera lo más interesante de este mundo.

En fin, quiero confiar en que todo se resolverá para bien, mientras tanto a seguir pretendiendo que esto no me afecta y que la ansiedad me hace los mandados.

viernes, octubre 30, 2020

Catching up

El pasado 16 de Agosto cumplí 10 años viviendo aquí en la CDMX, se podría decir que esta ha sido “La década”. Han pasado tantas cosas, han cambiado tantas cosas, y otras tantas siguen iguales. Revisando las entradas anteriores, reconozco que habría estado padre dejar constancia aquí de todas las cosas que han pasado, tantos lugares, tantas películas, tantos libros, tantos conciertos, tantos momentos. Pero, como suele pasar con las fotos, de los momentos realmente felices no las hay; pues se estaba muy ocupado disfrutando como para ponerse a tomar fotos o a escribir en un blog. 

Me quedé en 2011, en que estaba trabajando en una clínica de cirugía estética; pues no duré mucho, al poco tiempo me di cuenta de cosas raras que pasaban en ese lugar y desde mayo traté de renunciar. Resultó que el dueño era una fichita y andaba en malos pasos (años después hasta pasó una temporada en la sombra), era un tipo nefasto, prepotente, naco (aunque, ahora a la distancia, reconozco que me resultaba algo atractivo, recuerdo sus brazos velludos, su sonrisa malévola y burlona, sus mirada inquisidora, y esos uniformes de médico que siempre usaba y cuando se sentaba resaltaban su… ejem, ejem, como fantasía hubiera estado bien #shameonme). Me tocó presenciar tantas cosas de las cuales no me olvido, pero no quiero recordar. El caso es que no me dejó renunciar hasta que le consiguiera a quien me reemplazara, lo que sea de cada quien le salí resultón y aunque nunca lo reconoció, me daba cuenta de que él si estaba contento con mi trabajo. 

Pasaron los meses y los aspirantes, cuando un incauto caía trataba de dorarles la píldora y decirles que era el trabajo ideal y todo iba bien hasta que íbamos con él y los veía, siempre les encontraba un defecto: Tiene cara de pendejo, se ve muy indio, está muy chavo, no se viste bien, etc. 
Así estuvimos hasta noviembre, las cosas cada vez se ponían peor, él ya me veía como un mal necesario, le gustaba mi trabajo pero no entendía que quisiera irme, que quisiera dejar un trabajo “tan bueno” y “tan bien remunerado”, reconozco que la paga era buena y las “compensaciones” ni se diga; pero empezaba a ponerse más intransigente, grosero y el ambiente más peligroso. 
A uno que otro aspirante si lo aceptó, pero pasando unos días cuando yo le decía ya está mi sustituto ya me voy, me decía: No, córrelo. 

Hasta que un día me decidí, llegó un aspirante al que en dos días le entregué todo lo que tenía a mi resguardo, cheques, contraseñas bancarias, facturas de propiedades, dinero, todo. Obvio le hice firmar de recibido y puse de testigo al tipo que me contrató y me doró la píldora a mí. Conseguí que la persona de RRHH, que estaba en mi misma situación y renunció unos días antes, me dijera donde estaba mi expediente para que yo lo pudiera tomar, cosa que hice. No avisé, simplemente ese viernes saliendo de trabajar me fui a Guanajuato y el siguiente lunes ya no me presenté. Recuerdo que él tenía la costumbre de pagarle a su “gente de confianza” días después que a todos los demás, por lo que esa quincena les pagué a todos y mi sueldo ya no lo recogí, y ya ni hablar de un finiquito. 
A los pocos días me fui a Chiapas, me daba temor pensar en su reacción al darse cuenta de que ya no iba a volver y necesitaba sentirme físicamente lejos de él y de ese lugar. Descubrí que mi temor no era infundido cuando una compañera me mandó mensaje y me dijo que había mandado a sus guarros a buscarme y que se había enojado aún más cuando no encontraron mi expediente, ni mi dirección, respiré aliviado por habérmelo llevado. Y me reconfortó el ser tan antisocial y que a nadie de mis compañeros les haya compartido datos personales, como dónde vivía, a donde iba o de donde venía. 

Estuve en Chiapas prácticamente un mes para desintoxicarme de todo lo que había vivido, y volví para el concierto de Britney Spears en el foro sol el 3 de diciembre. A pesar de todo aún conservo buenos recuerdos de ese trabajo, la vista desde mi oficina, las comidas en los lugares cercanos, las caminatas por reforma cuando me salía al banco, las personas que conocí y de las que sigo siendo amigo, amigos de Facebook obviamente. 
Y me da algo de nostalgia que ese lugar ya no exista, el edificio fue demolido, y más nostalgia me dio hace algunos días que pasé por ahí y vi que el sanborn’s de la esquina, en el que estuve tantas veces, ya tampoco existe. En diciembre me fui a Guanajuato, como ya se iba a terminar el año no tenía caso buscar trabajo, recuerdo que ese año retomé el tejido de bufandas con el aparato este que es un cuadro de madera con clavos, por lo que esos meses me la pasé haciendo bufandas para todos. 

En enero de 2012 regresé dispuesto a empezar de nuevo, pero como decía la Nana Goya, que en gloria esté, esa es otra historia. 

Se me ocurre que poco a poco trataré de ir haciendo un resumen de lo que recuerdo de estos años, no será tan auténtico como quisiera pues plasmaré las cosas como las recuerdo y no como las sentí en el momento, ni tan preciso pues mi memoria ya no es lo que era #porqueruco pero pues es lo que hay.

jueves, octubre 29, 2020

In memoriam

Recuerdo la primera vez que escuché esta canción, era 1994. 

Mi mejor amigo y yo estábamos en clase en la prepa y escuchamos a la distancia esta canción reproduciéndose en el salón de maestros; en ese tiempo no había internet, youtube, celulares, no había forma de conseguir las canciones o la información de las mismas como ahora. A ambos nos gustó tanto la canción que, terminando la clase, los dos fuimos al salón de maestros y montamos guardia hasta que se quedó vacío; mientras él vigilaba, yo entré y saqué de la grabadora el cassette. 

Esa misma tarde hice dos copias del cassette y al otro día le entregué una copia a mi amigo y regresamos el otro a la sala de maestros. Así conocí a The outfield, aunque hasta años después supe como se llamaban, y así es como se convirtió en una de mis bandas favoritas, ese cassette estaba todo los días en mi walkman. Ahora cada vez que escucho esta canción me transporto a ese momento y mi mente se inunda de recuerdos, algunos de esos recuerdos se escurren por mis ojos. Esa es la magia de la música de ese tiempo, y creo que es por eso que, a pesar de los años, sigue vigente.

***Publiqué este comentario en Youtube, justo días antes de la muerte de Tony Lewis. No existen las coincidencias***

 

Abriendo ciclos

Dicen los que saben que la vida es cíclica, dicen también que o nos renovamos o morimos; personalmente creo que da igual, cada día estamos más muertos.

En una de esas noches de insomnio haciendo mi actividad favorita, pensar y repensar las cosas, caí en cuenta de que los cambios en mi vida han sido cíclicos, sin proponérmelo:

1978: Nací 

1987: Nos mudamos del pueblo a la ciudad.

1997: Me mudé a Morelia.

2007: Me mudé a Guanajuato.

Estos cambios han venido con su respectiva carga de rupturas, de separaciones, de cambios de vida, de cambios de hábitos, de enterrar el pasado, y a algunas personas con él.

En el 2017 Me quedé esperando el cambio, creo que de alguna manera lo estuve buscando pero no sucedió. 

No sé si llamarlo madurez, o resignación, pero la estabilidad llegó a mi vida, la estabilidad laboral, personal, sentimental, familiar.

Hasta que llegó el 2020. Llevo meses encerrado, meses haciendo home office, meses en los cuales he pasado de la incredulidad, la expectativa, la incertidumbre, el miedo, la costumbre, la resignación y el hartazgo. 

Como pasa con casi todo, las cosas cuando se hacen porque se tienen que hacer pierden lo divertido, y esto de estar en casa, todo el día todo los días, ha resultado un tanto cuanto...frustrante. 

Tenía tiempo dándole vueltas a la idea de volver al BLOG, pero en serio, así como antes, creo que me hace falta escribir, sacar de mi cabeza esas ideas que rondan y rondan sin llegar a ningún lado, y como el psicólogo es bastante caro, quiero ver si el escribirlas trae el mismo resultado.

Así que aquí estoy, abriendo este ciclo, aprovechando el final del inicio de esta década, a ver hasta donde llegamos...


lunes, enero 11, 2016

10 años después

“Sigo sin encontrarme, pero ya dejé de buscarme; ya apareceré” 

Increíble que haya pasado ya una década desde que empecé en esto del blog, al principio más para fines terapéuticos que otra cosa; aunque habría estado más increíble que a la fecha lo siguiese utilizando. Y tomando en cuenta que sigo sin encontrarme, debería de seguirlo haciendo. Pero no, como buen paciente con nada de paciencia, dejé el tratamiento a la mitad, en cuanto los síntomas visibles desaparecieron. 

Hasta que se llegó el fin de año y por esas cosas raras de la vida me sentí como antes, extraño, perdido y fuera de lugar, no culpo al ambiente, no culpo a las personas que me rodean, no culpo a nadie. El hecho es que me sentí como antes y empecé a recordar el 2005, la navidad del 2005, mi primera y única navidad acompañado de nadie más que de mí mismo, y mis demonios internos. Y recordé que, después de trago tan amargo para ese tiempo, iba por buen camino, que después de que me enfrenté a uno de mis mayores temores, estar sólo en una fecha en que deberíamos estar rodeados de nuestros seres queridos, no tener con quien compartir esas fechas, y no porque lo necesitase o me hiciera falta, más bien porque eso es lo que debía ser, más bien porque si no era así, yo era un looser, un fracasado, un mal querido; y es que otro de mis mayores temores siempre ha sido ser un looser, un fracasado y un mal querido, o que la gente me perciba así. 

Ahí estaba yo, en pleno 24 de diciembre, rodeado de todos mis seres queridos, mientras todos comían, bebían, departían, yo recordaba, yo pensaba, yo me preguntaba en dónde estaría en ese momento de haber seguido por ese camino, de haberme armado de valor y haber soportado mi soledad unos meses más, de haber continuado durante el 2006 con esa misma actitud de valentía que me permitió sobrevivir mis primeras fiestas completamente solo, física y moralmente. Pero no fue así, a unos cuantos días de iniciar el año, cuando empezaba a afrontar mis miedos, conocí a una persona que hizo que olvidara mis batallas internas y cambiara totalmente mí camino. Entonces recordé que por esas fechas empecé con esto del blog, recordé lo aliviado que me sentía después de plasmar aquí lo que me angustiaba, alegraba o entristecía, y heme aquí. 

Re-leyendo algunas entradas me siento como cuando uno empieza a hace limpieza en casa y se encuentra con cajas llenas de fotos y recuerdos, algunas cosas me hacen sonreír, otras me dan ganas de darme unos zapes, y otras hacen que me dé cuenta de lo mucho que han cambiado algunas cosas y lo igual que siguen otras. Voy leyendo y van apareciendo recuerdos, se dejan entrever sueños, planes, ilusiones e incertidumbre, la incertidumbre de hace 10 años. 
De nuevo me dieron ganas de escribir, de volver a este lugar y ahora que lo hago empiezo a sentir esa sensación de alivio, esa sensación de desahogo que siempre he sentido cuando dejo que las palabras fluyan por mis dedos, sin filtro, sin ninguna otra pretensión más que sacarlas de mi mente. 
Ahora también recuerdo el por qué dejé de escribir, y es que llegó un momento en que empecé a escribir no lo que pensaba como lo pensaba, llegó un momento en que empecé a editarme pensando en crear una buena imagen frente a mis recientemente descubiertos “amigos blogueros”, nunca tuve muchos, nunca quise muchos pero por el simple hecho de saber que alguien que ya me conocía, que ya sabía quién era podría leer lo que yo estaba pensando y podría juzgarme, empecé a autocensurarme, a pensar en lo que quería proyectar con lo que escribía, cuando la idea era tener un espacio en donde por una vez pudiera no pensar, sino fluir, para lo otro ya existía el facebook. 

Quizá vuelva con ésto, quizá ahora que ya no es moda empiece de nuevo a publicar cualquier cosa por acá; quizá no, quizá esta sea la única entrada celebrando que a una década sigo vivo, y que aunque aun no me encuentro, me gustan las partes de myself que hasta ahora he descubierto.

lunes, abril 25, 2011

El verano se terminó...

Ya sé que no fue verano, pero para mí será lo más parecido porque vacaciones tendré hasta Diciembre y eso si bien me va. Eso sí la divertidota nadie me la quita, aunque me haya enfermado por enésima vez en lo que va del año de la gripa y algunos días haya andado con mi cara de pocos amigos, pero no la del diario, la otra, la de más pocos amigos.


Obvio que el miércoles después de trabajar me fui de volada a la central, creyendo ingenuamente que alcanzaría el ETN de las 8:30 que tomo de manera habitual, pero oh sorpresa el metro iba atascado y la central lo estaba igual. Después de algunos pellizcos, empujones y codazos tuve suerte de alcanzar el último boleto de la corrida de las 9:00 en la otra línea y me tuve que ir en ese. El autobús salió retrasado, el tráfico estaba espantoso, total que fui llegando a Celaya a las 12:30 cansado, fastidiado y harto. Lo que se me quitó un poquito al ver a mi PP que ya me estaba esperando con la prima en la central.


El jueves después de chismear un rato y de desayunar nos fuimos a Guanajuato. La verdad, la verdad…no me gustó, no sé si fue el virus que ya traía incubándoseme en el cuerpo, el calor, lo asquerosamente lleno de gente de la ciudad o qué, pero no me gustó. Para empezar no encontramos estacionamiento cerca y tuvimos que dejar la camioneta en la entrada de la ciudad y caminar por los túneles hasta el centro, donde apenas y se podía caminar de tanta gente, los edificios y sitios históricos no se podían contemplar bien, en los museos había colas inmensas de gente, en fin todo era un caos. Total que el paseíllo este no me gustó.


El viernes igual después de desayunar nos fuimos a Cadereyta, Qro. Pasamos al invernadero de cactus que dicen es el más grande del mundo por la variedad de especies que tiene en exhibición, y debe de ser porque el lugar aunque pequeño está atascado de cactus de las más variadas formas y tamaños. A pesar del calor infernal que hacía en el lugar y de la gripa que ya traía en su apogeo, este lugar si me gustó y mucho. Después nos fuimos a Bernal, el pueblo está pintoresco, muy chiquito pero muy bonito y con la peña en el fondo se ve todavía más bonito. Ahí comimos en el mercado las típicas gorditas de guisados y después algunos se fueron a subir la peña y otros nos quedamos en el pueblo viendo las artesanías y comprando chácharas. Después de ahí nos fuimos a Tequis, el plan era pasar a los viñedos a surtirnos pero como se nos hizo tarde en Bernal nos fuimos directo a Tequis, fuimos a un lugar donde venden artesanías y después llegamos al centro. Que para no variar estaba también atascado de gente, pero con todo y eso me gustó volver y recordar los fines de semana que pasé por allá con mi PP y lo bien que la pasábamos cuando iba a visitarlo. Ahí cenamos y nos regresamos a casa, llegamos rendidos de cansancio y todos a dormir.


El sábado fue día de alberca, rentamos una que está cerca de la casa para la familia y nos pasamos todo el día ahí. Este día ya estaba de mejor humor porque ya me había tragado unas pastillas y aprovechando que ahora no había gente extraña remojando sus carnes en el agua hasta yo me metí con todo y mi gripa. Nos la pasamos increíble ahí desayunamos y comimos y casi cenamos de no ser porque a las 7 llegó el encargado del lugar a recordarnos que el contrato se vencía precisamente a las 7. Así que tuvimos que recoger nuestro reguero y volver a casa.

El Domingo fue día de descanso, de hueva y ya nos lo pedía el cuerpo porque los días anteriores habían estado intensos. Con todo y eso hicimos algunas cosas de la casa, con eso de que ya quedó la remodelación y estamos acomodando de nuevo los muebles, yo me puse a poner los cortineros y los demás se pusieron a limpiar, barrer, sacudir y lavar. A las 9 de la noche nos despedimos de todos y nos regresamos a la realidad.


Y hoy, hoy a trabajar otra vez. Y no es que me queje, estuve tanto tiempo buscando trabajo que ahora que lo tengo no quiero dejarlo, además debo de reconocer que las vacaciones saben mejor así, cuando sabes que tienen duración determinada y además con dinero en la bolsa para disfrutarlas. Pero a veces la mente me hace jugarretas, me hace recordar cuando yo también me quedaba allá y eran únicamente la prima y la tía las que se despedían, me hacen recordar cuando después de terminarse las vacaciones me podía tomar otra semana para reponerme de ellas, me hace recordar lo feliz que estaba allá sin presiones, sin estrés, sin pendientes. Pero no todo era tan de color de rosa como lo recuerdo, eso lo sé muy bien, y no todo está aquí tan mal como lo quiero ver a veces.


Sigo en proceso de adaptación, eso es lo que no se me debe de olvidar. Quizá nunca termine por adaptarme del todo, quizá tenga que hacerme a la idea que así tiene que ser. Al menos no estoy tan lejos, al menos puedo ir cada fin de semana, y si me lo propongo, y si lo quiero, cada fin de semana puede ser como otras mini vacaciones.

miércoles, abril 20, 2011

Que inicie el Trevi-año.

En realidad para mí inició el sábado pasado que fui a la firma de autógrafos en plaza universidad, pero la etapa de verla en conciertos aún está por iniciar. Y mientras se presenta en el auditorio, porque ella a pregunta expresa me dijo que lo hará este año, nos vamos a verla a Morelia.





Smells like Friday

Hoy huele a viernes.


Me acaban de dar dos noticias:


La buena es que nos van a pagar desde hoy.


La más buena es que no vamos a trabajar ni jueves ni viernes.


Yo pensaba pedir permiso para faltar el día de mañana pero ya no será necesario. Así que en unas cuantas horas me largo a Celaya y vuelvo hasta el domingo muy, muy, muuuy tarde, casi lunes.


Ya quiero que sean las siete!!!!!!!!!!!!!!!

lunes, abril 18, 2011

Nostalsong

Hoy me levanté nostálgico.

No sé si sea porque ayer llovió; porque amaneció haciendo frío y medio nublado; porque están de visita la suegra y algunos de los sobrinos y yo aquí trabajando (ajá); porque sé que mi PP está solo en casa y quisiera estar haciéndole compañía; porque me la pasé genial este fin de semana que me fui el sábado a la firma de autógrafos de la Trevi y pude tenerla más cerca que nunca; porque ayer nos fuimos de compras, nos llevamos a los niños y nos divertimos como antes; porque mi PP se tuvo que ir ayer en la noche y quisiera que él también se hubiera quedado; porque mañana se van de vacaciones la prima y la tía a Celaya y yo me tendré que quedar trabajando (ajá); porque la ciudad está extrañamente vacía y el trabajo extrañamente tranquilo.

El caso es que amanecí con esa sensación tan extraña y desagradablemente conocida, esa sensación que hace algún tiempo era parte de mi cotidianeidad. Y no sé si sea que ya me he acostumbrado a vivir así, a nunca estar satisfecho, a querer siempre más, a que nada me baste, me sea suficiente. Ahora estoy en una etapa de relativa estabilidad, tengo un trabajo que podría estar mejor pero que para el momento me basta, tengo una pareja que no se cansa de decirme y demostrarme que me ama, y así me lo hace sentir; tengo una familia que me quiere y está al pendiente y en comunicación de nuevo conmigo; y si no fuera suficiente tengo la fortuna de tener otra familia que me consiente y me quiere como nunca me lo habría imaginado.

Qué más puedo pedir? Qué más quiero? Por qué siento que algo me sigue faltando?

A veces extraño mis drogas…las legales, las de receta. A veces desearía haberme podido conformar con una vida más básica

jueves, abril 14, 2011

Hanging in there

No sé porque sigo haciendo esto. Esto de esconderme, de sentir que tengo que esconderme, que tengo algo que esconder. Cuando no tenía trabajo no hablaba casi nunca con mi familia pensando en que no podía explicarles como le estaba haciendo para sobrevivir sin tener que explicarles otras cosas, cosas que creo a esta alturas soy yo el único que sigue creyendo necesitan explicaciones. Ahora que ya tengo trabajo he estado más en contacto, incluso la semana pasada vi a una de mis hermanas y a un sobrino que no veía desde hace 4 años, y nos la pasamos de pelos por acá.

Pero ahora me estoy escondiendo de mí, por eso esto está tan abandonado. Y no es que no haya cosas de las que quiera dejar constancia, todo lo contrario hay tantas. Está pasando tanto, me está pasando tanto. Pero me he estado refugiando, escondiendo en el trabajo, es verdad que ha estado un tanto pesado ahora que ya me quedé solo en mi nuevo puesto, en mi nueva oficina con vista a Reforma y a una parte de esta contaminada pero, a su manera, hermosa ciudad. Pero no es para tanto, si quisiera encontraría el tiempo para entrar y escribir lo que me está pasando como siempre, mis emociones, mis miedos, mis tristezas y mis alegrías.

Hoy me he encontrado el tiempo, aprovechando que el neurótico y bipolar de mi jefe se fue a China y no está para fastidiarme el día; encontré el tiempo para publicar que sigo aquí, resistiendo como el gatito colgado del tendedero del cartel. Para publicar que estoy escuchando a Robbie Williams y eso me transportó a la navidad del 2006, ese año fue que lo vimos en vivo en el Foro Sol, y esa navidad pusimos el árbol por primera vez juntos en su casa, y esa navidad estábamos escuchando este disco mientras lo poníamos. Para publicar que ayer en la noche mi PP se fue a su casa, estuvo de vacaciones desde el sábado y estos días comimos juntos y vino por mí a la hora de la salida. Hoy lo extrañé a la hora de la comida, y ahora que se acerca mi hora de salida lo empiezo a extrañar también. Para publicar que el martes fuimos a un concierto para mi inolvidable, vimos a Journey en el Auditorio nacional y nos dieron una velada fenomenal. Cantaron todo lo que tenían que cantar, y me removieron tantas emociones que sólo de recordarlo me vuelvo a emocionar. Para publicar que en algunas cosas este es el trabajo que había estado esperando, pero hay otras que siguen sin agradarme, supongo que todo es cosa de acostumbrarme y espero que me acostumbre rápido.

lunes, marzo 14, 2011

What's going on

Mañana cumplo un mes en el trabajo, más bien ya es hoy. Un mes que se me ha ido volando, un mes en el que han pasado tantas cosas y he ido de emoción en emoción, un mes tan acelerado que no me ha dado ni tiempo de dejar constancia en este espacio de tantas y tantas cosas. El balance de este mes tiene un resultado favorable, han sido más las ganancias que las pérdidas.

El trabajo ahí va, ha estado un poco cansado, un tanto estresante, quizá es que ya había perdido la costumbre y me ha resultado un tanto complicado volver a retomar el ritmo, pero ahí la llevo. No me puedo quejar, me gusta el lugar, me gusta lo que hago y parece que me va a gustar más ahora que se hagan los cambios y que tenga más trabajo, más responsabilidades, pero también más dinero en mi cartera. Lo importante es que ya me estoy adaptando, que ya le estoy agarrando el ritmo a esta ciudad (y casi, casi hasta el gusto) porque no es lo mismo estar aquí de turista que tener una vida aquí, no es lo mismo subirte al metro para ir a un museo o a un concierto que tomarlo todo los días y en plena hora pico, no es lo mismo caminar por reforma para disfrutar el paisaje urbano que hacerlo con prisa para no llegar tarde a la oficina; pero todo, todo tiene su recompensa los días de pago, todo tiene su recompensa los viernes a las 7 de la noche que salgo de trabajar y sé que me espera un fin de semana emocionante y divertido al lado de mi PP, porque desde que empecé a trabajar curiosamente todo se ha acomodado para poder verlo cada fin de semana y eso me hace muy feliz.

El fin de semana del 19 vino toda la familia para celebrar el cumpleaños número 7o del tío; él llegó desde el viernes en la noche y se fue hasta el domingo en la noche, y pasamos un fin de semana muy feliz pues el sábado fue la comida del cumpleaños, comida que se hizo cena y el domingo nos fuimos a un parque y despúes llegamos al recalentado.

El siguiente fin de semana vino para ir a ver a Luis Miguel, se supone que este año no íbamos a ir pero a última hora decidimos que siempre sí y que bueno porque lo tuvimos más cerca y lo disfrutamos todavía más.

El siguiente fin de semana me fui yo para allá, y aunque tuvo que trabajar me la pasé muy bien con la familia y descansando un poco del ajetreo de la semana. Además me sorprendieron con una comida de cumpleaños.

Y este fin de semana vino para el clásico joven, fuimos al América-Cruz Azul y aunque perdieron mis águilas, me encantó volver al Azteca y disfrutar del ambiente futbolero.

Es verdad que de pronto todavía me entra el miedo, pero mientras no permita que me paralice todo está bien.

viernes, marzo 11, 2011

Basta ya

De tantos miedos, complejos, traumas e inseguridades.

A disfrutar de lo que tengo, de lo que estoy viviendo, porque me lo he ganado y aunque me cueste tanto reconocer mis méritos, la verdad es que me lo merezco.

Gracias a Dios por darme siempre más de lo que le pido y por bendecirme siempre de incontables maneras
.

jueves, marzo 10, 2011

33 años

Entre nostalgia y nostalgia
Entre tu vida y la mía
Entre la noche y el alba
Se van pasando los días.

Quién no recuerda esa edad
Llegados los dieciséis
Cuando queremos tener
Algunos años de más.

Y quién no quiere ocultar
Un poco el tiempo de ayer
Cuando se empieza a encontrar
Alguna arruga en su piel.

Treinta y tres años
Nada más son media vida
Treinta y tres años
Que se van con tanta prisa.

Treinta y tres años
De querer a quien lo pida
Treinta tres años
Como usted quien lo diría.

A veces miro hacia atrás
Con la nostalgia que da
El recordar esa edad
Cuando se juega a ganar.

Y hoy si quiero apostar
Me toca tanto perder
Y es que el amor tiene edad
Aunque no lo quiera usted.

Treinta y tres años
Nada más son media vida
Treinta y tres años
Que se van con tanta prisa.

Treinta y tres años
De querer a quien lo pida
Treinta tres años
Como yo quien lo diría.


J. Iglesias

lunes, febrero 14, 2011

Honestly

La verdad...la verdad es que ya no lo puedo seguir negando; ya aprendí que al final es peor, ya aprendí que la negación no puede durar para siempre y que tarde o temprano la verdad sale a flote y es peor. Por eso he decidido ser honesto, y sí con alguien puedo ser honesto es con myself.

La verdad es que me estoy acobardando, a esta hora, a pocas horas de que algo por lo que he pedido y se me ha concedido se materialice, me estoy muriendo de miedo. Y sí, honestamente habría deseado haber sucumbido a la presión y haberme trepado hace un rato al autobús de las 11 que lleva a mi PP de regreso a Celaya. Y no es porque sea allá donde quiera estar, es porque por primera vez en mi vida, si mal no recuerdo, mi confusión me provoca mucho miedo.

Creo que este es el resultado de haber vivido toda la vida fingiendo, pretendiendo, ahora ya todo resulta muy confuso, ahora me está costando mucho trabajo diferenciar entre lo que creo que quiero, lo que digo que quiero y lo que en verdad quiero. Antes no había mucha diferencia, antes hacía lo que quería. Pero hacer lo que se quiere resulta muy complicado cuando uno mismo no tiene claro lo que quiere.

Pero lo que me consuela es que hay alguien que si sabe la diferencia, que conoce lo que en verdad quiero y que me está ayudando a que yo también lo reconozca cuando se me da. Por eso han pasado las cosas, por eso sigo aquí, por eso estoy aquí, por eso estoy dispuesto a vencer el miedo, estoy dispuesto a no dejar que la cobardía me venza, estoy dispuesto a tomar el toro por los cuernos y no dejarme llevar por lo que creo que quiero, sino seguir dejándome guiar por el camino por el que realmente Él sabe quiero seguir.

Gracias a Dios por estar conmigo, gracias a Dios por una vez más guiarme por el camino, gracias a Dios por de nuevo escuchar mis pensamientos, mis verdaderos deseos y gracias porque de nuevo ha bastado pedirle con fe para que me conceda hasta más de lo que le he pedido, hasta eso que sólo Él sabe siempre he querido.

Mañana es mi primer día de trabajo. Lo sé desde el viernes, pero como que todavía no lo digiero, como que la confusión en mi cabeza no me ha permitido celebrarlo, no le ha permitido a mi cerebro segregar los químicos que concuerden con la emoción que el hecho me causa. Por eso todo el fin de semana estuve como ausente, estando sin estar, molesto, irritable, por eso es que no pude disfrutar el que mi PP viniera a visitarme, que aprovechara un pretexto para venir a verme y celebrar que el viernes precisamente se cumplieron 5 años que nos conocimos.

Ahora que se ha ido me embarga la cruda moral, por no haber podido poner de mi parte para mejorar mi cara, por no haber podido aprovechar las pocas horas que estuvo conmigo, por estar pensando en tantas pendejadas y no haber disfrutado cada momento que lo tuve conmigo.

Sé que el sentirme culpable solo empeora las cosas, sé que no estoy bien, y sé que necesito ayuda. Creo que lo importante es no dejarme caer, no hacerle caso al miedo, no perderme en mi confusión, no dejar que eso me detenga y a pesar de todo seguir adelante. No me perdonaría que a estas alturas de mi vida, después de todo lo que he luchado, de todo lo que he sufrido, de todo lo que he sacrificado termine haciendo eso de lo que hace muchas años huí, de la mediocridad, del conformismo, de la vida sin complicaciones que puede ser muy segura, tranquila y reconfortante pero que a la larga terminaría por aburrirme, por dejarme más nada que una sensación de insatisfacción, de desaprovechamiento de mis capacidades, de falta de realización, de enojo conmigo mismo por mi falta de valor, por no tener las agallas para luchar por mis sueños verdaderos.

Confío en que de nuevo todo será para bien, presiento que dentro de algún tiempo todo tendrá sentido, entenderé el porqué de mi terquedad, el porqué de mi insistencia de querer estar aquí, de querer quedarme aquí. Tengo la sensación de que en un futuro agradeceré el haberle hecho caso a mi intuición, el haberme resistido a dejar que la cobardía me venciera, que el miedo me ganara.

Mientras tanto gracias a Dios mañana es mi primer día de trabajo, y espero que pronto pueda sonar entusiasmado al respecto, pueda sonar así como honestamente estoy.

jueves, febrero 10, 2011

Meanwhile...

Pues mientras son peras o son peros...este fin de semana nos fuimos a Celaya y nos la pasamos de pelos, aunque eso ya no es novedad.

Sigo buscando trabajo, más tranquilo, más decidido, menos ansioso, menos pesimista, más resignado. Algo llegará, lo sé, lo siento, confío.

Peeero mientras eso llega y para hace la espera menos larga ya tenemos otros dos conciertos en la agenda.



domingo, enero 30, 2011

Volviendo en no...

Pues ya está pasando la crisis. Ya entendí lo que me está pasando otra vez, porque no es la primera vez que me pasa; pero me di cuenta de que no podía confiar en lo que pensaba y sentía pues esos sentimientos y pensamientos no eran más que el resultado del estado de conciencia alterada en el que me encontraba; ese en el que me pongo siempre que se aproxima un cambio importante en mi vida. Ese que sentí cuando me fui de casa, ese que sentí cuando mi hermana se fue a Hermosillo.

Es verdad, todas esas veces me puse muy mal y lo sufrí, y lo lloré y pasé por todas las etapas hasta la aceptación, esta vez quería saltarme todas las etapas, no quería sufrir, no quería llorar. Obvio no lo logré y fue mejor así, porque está llegando la aceptación.

Y ahora con la mente más clara puedo darme cuenta de que sigo en lo mismo, aquí quiero estar, aquí me quiero quedar, aquí quiero vivir, aquí quiero trabajar... quiero decir, aquí voy a estar, aquí me voy a quedar, aquí voy a vivir, aquí voy a trabajar. Siempre me he salido con la mía, siempre de una u otra manera he conseguido lo que he querido, siempre he logrado lo que me he propuesto; y ahora, con la ayuda de Dios, confío, sé que no será de otra manera.

lunes, enero 24, 2011

BTW

Y lo peor del asunto es que ya estoy empezando a dudar, a creer que esto de estar aqui no es lo que en verdad quiero, y lo peor del asunto es que si sigo así puede que me lo llegue a creer, aunque eso no sea cierto.

I'm back

Dicen que siempre lo mejor está por venir, y si es así no me quiero ni imaginar lo que me espera después de estas vacaciones y de lo increíble que me lo pasé desde el 4 de Diciembre hasta ayer en la noche que tuve que volver a la realidad.

Esta vez no voy a hacer un recuento de todo lo que hice estos días, de la navidad, del concurso de piñatas, del año nuevo, del día de reyes; puede que más adelante lo haga pero hoy no me siento con ánimos.

Hoy no he tenido, ni tengo ánimos de nada. Hace mucho que no me sentía así, la ultima vez creo que fue cuando mi hermana y mis sobrinos se fueron a Hermosillo y me quedé solo. Me siento del nabo, pésimo, tengo tantos sentimientos, tantas emociones encontradas, tengo un hueco en el estómago, una opresión en el pecho y esta tristeza que no se acaba, que me llegó ayer de repente después de dejar a mi PP en la central, y que no me ha dejado en paz durante todo el día. Ahora apenas y puedo escribir, ahora apenas y puedo leer lo que escribo por todas las lágrimas que escurren de mis ojos.

Ahora es que lo recuerdo, de esto es de lo que me había estado protegiendo toda la vida, por eso es que no mantenía ninguna clase de vinculo afectivo, por eso me cuidaba de no querer a nadie sin reservas. Pero es demasiado tarde, ya es demasiado tarde, ya no hay nada que pueda hacer, porque estoy aquí añorando, por el fin de una etapa, por tener que volver a mi realidad, por tener que alejarme de mis afectos, porque ahora para colmo ya son mis afectos, ya no es solo mi PP, es su mama, son sus hermanos, son nuestros sobrinos, es nuestra casa, nuestro espacio, nuestra cama.

Me siento ridículo aquí llorando desconsoladamente como si hubiese perdido algo, en lugar de estar agradecido porque aunque sea a distancia, hay alguien que me ama y piensa en mí, hay alguien que me extraña casi tanto como yo, hay alguien que esta triste porque no está conmigo.

Esto es muy duro, yo no sirvo para lidiar con estas cosas.

jueves, diciembre 02, 2010