lunes, enero 11, 2016

10 años después

“Sigo sin encontrarme, pero ya dejé de buscarme; ya apareceré” 

Increíble que haya pasado ya una década desde que empecé en esto del blog, al principio más para fines terapéuticos que otra cosa; aunque habría estado más increíble que a la fecha lo siguiese utilizando. Y tomando en cuenta que sigo sin encontrarme, debería de seguirlo haciendo. Pero no, como buen paciente con nada de paciencia, dejé el tratamiento a la mitad, en cuanto los síntomas visibles desaparecieron. 

Hasta que se llegó el fin de año y por esas cosas raras de la vida me sentí como antes, extraño, perdido y fuera de lugar, no culpo al ambiente, no culpo a las personas que me rodean, no culpo a nadie. El hecho es que me sentí como antes y empecé a recordar el 2005, la navidad del 2005, mi primera y única navidad acompañado de nadie más que de mí mismo, y mis demonios internos. Y recordé que, después de trago tan amargo para ese tiempo, iba por buen camino, que después de que me enfrenté a uno de mis mayores temores, estar sólo en una fecha en que deberíamos estar rodeados de nuestros seres queridos, no tener con quien compartir esas fechas, y no porque lo necesitase o me hiciera falta, más bien porque eso es lo que debía ser, más bien porque si no era así, yo era un looser, un fracasado, un mal querido; y es que otro de mis mayores temores siempre ha sido ser un looser, un fracasado y un mal querido, o que la gente me perciba así. 

Ahí estaba yo, en pleno 24 de diciembre, rodeado de todos mis seres queridos, mientras todos comían, bebían, departían, yo recordaba, yo pensaba, yo me preguntaba en dónde estaría en ese momento de haber seguido por ese camino, de haberme armado de valor y haber soportado mi soledad unos meses más, de haber continuado durante el 2006 con esa misma actitud de valentía que me permitió sobrevivir mis primeras fiestas completamente solo, física y moralmente. Pero no fue así, a unos cuantos días de iniciar el año, cuando empezaba a afrontar mis miedos, conocí a una persona que hizo que olvidara mis batallas internas y cambiara totalmente mí camino. Entonces recordé que por esas fechas empecé con esto del blog, recordé lo aliviado que me sentía después de plasmar aquí lo que me angustiaba, alegraba o entristecía, y heme aquí. 

Re-leyendo algunas entradas me siento como cuando uno empieza a hace limpieza en casa y se encuentra con cajas llenas de fotos y recuerdos, algunas cosas me hacen sonreír, otras me dan ganas de darme unos zapes, y otras hacen que me dé cuenta de lo mucho que han cambiado algunas cosas y lo igual que siguen otras. Voy leyendo y van apareciendo recuerdos, se dejan entrever sueños, planes, ilusiones e incertidumbre, la incertidumbre de hace 10 años. 
De nuevo me dieron ganas de escribir, de volver a este lugar y ahora que lo hago empiezo a sentir esa sensación de alivio, esa sensación de desahogo que siempre he sentido cuando dejo que las palabras fluyan por mis dedos, sin filtro, sin ninguna otra pretensión más que sacarlas de mi mente. 
Ahora también recuerdo el por qué dejé de escribir, y es que llegó un momento en que empecé a escribir no lo que pensaba como lo pensaba, llegó un momento en que empecé a editarme pensando en crear una buena imagen frente a mis recientemente descubiertos “amigos blogueros”, nunca tuve muchos, nunca quise muchos pero por el simple hecho de saber que alguien que ya me conocía, que ya sabía quién era podría leer lo que yo estaba pensando y podría juzgarme, empecé a autocensurarme, a pensar en lo que quería proyectar con lo que escribía, cuando la idea era tener un espacio en donde por una vez pudiera no pensar, sino fluir, para lo otro ya existía el facebook. 

Quizá vuelva con ésto, quizá ahora que ya no es moda empiece de nuevo a publicar cualquier cosa por acá; quizá no, quizá esta sea la única entrada celebrando que a una década sigo vivo, y que aunque aun no me encuentro, me gustan las partes de myself que hasta ahora he descubierto.

lunes, abril 25, 2011

El verano se terminó...

Ya sé que no fue verano, pero para mí será lo más parecido porque vacaciones tendré hasta Diciembre y eso si bien me va. Eso sí la divertidota nadie me la quita, aunque me haya enfermado por enésima vez en lo que va del año de la gripa y algunos días haya andado con mi cara de pocos amigos, pero no la del diario, la otra, la de más pocos amigos.


Obvio que el miércoles después de trabajar me fui de volada a la central, creyendo ingenuamente que alcanzaría el ETN de las 8:30 que tomo de manera habitual, pero oh sorpresa el metro iba atascado y la central lo estaba igual. Después de algunos pellizcos, empujones y codazos tuve suerte de alcanzar el último boleto de la corrida de las 9:00 en la otra línea y me tuve que ir en ese. El autobús salió retrasado, el tráfico estaba espantoso, total que fui llegando a Celaya a las 12:30 cansado, fastidiado y harto. Lo que se me quitó un poquito al ver a mi PP que ya me estaba esperando con la prima en la central.


El jueves después de chismear un rato y de desayunar nos fuimos a Guanajuato. La verdad, la verdad…no me gustó, no sé si fue el virus que ya traía incubándoseme en el cuerpo, el calor, lo asquerosamente lleno de gente de la ciudad o qué, pero no me gustó. Para empezar no encontramos estacionamiento cerca y tuvimos que dejar la camioneta en la entrada de la ciudad y caminar por los túneles hasta el centro, donde apenas y se podía caminar de tanta gente, los edificios y sitios históricos no se podían contemplar bien, en los museos había colas inmensas de gente, en fin todo era un caos. Total que el paseíllo este no me gustó.


El viernes igual después de desayunar nos fuimos a Cadereyta, Qro. Pasamos al invernadero de cactus que dicen es el más grande del mundo por la variedad de especies que tiene en exhibición, y debe de ser porque el lugar aunque pequeño está atascado de cactus de las más variadas formas y tamaños. A pesar del calor infernal que hacía en el lugar y de la gripa que ya traía en su apogeo, este lugar si me gustó y mucho. Después nos fuimos a Bernal, el pueblo está pintoresco, muy chiquito pero muy bonito y con la peña en el fondo se ve todavía más bonito. Ahí comimos en el mercado las típicas gorditas de guisados y después algunos se fueron a subir la peña y otros nos quedamos en el pueblo viendo las artesanías y comprando chácharas. Después de ahí nos fuimos a Tequis, el plan era pasar a los viñedos a surtirnos pero como se nos hizo tarde en Bernal nos fuimos directo a Tequis, fuimos a un lugar donde venden artesanías y después llegamos al centro. Que para no variar estaba también atascado de gente, pero con todo y eso me gustó volver y recordar los fines de semana que pasé por allá con mi PP y lo bien que la pasábamos cuando iba a visitarlo. Ahí cenamos y nos regresamos a casa, llegamos rendidos de cansancio y todos a dormir.


El sábado fue día de alberca, rentamos una que está cerca de la casa para la familia y nos pasamos todo el día ahí. Este día ya estaba de mejor humor porque ya me había tragado unas pastillas y aprovechando que ahora no había gente extraña remojando sus carnes en el agua hasta yo me metí con todo y mi gripa. Nos la pasamos increíble ahí desayunamos y comimos y casi cenamos de no ser porque a las 7 llegó el encargado del lugar a recordarnos que el contrato se vencía precisamente a las 7. Así que tuvimos que recoger nuestro reguero y volver a casa.

El Domingo fue día de descanso, de hueva y ya nos lo pedía el cuerpo porque los días anteriores habían estado intensos. Con todo y eso hicimos algunas cosas de la casa, con eso de que ya quedó la remodelación y estamos acomodando de nuevo los muebles, yo me puse a poner los cortineros y los demás se pusieron a limpiar, barrer, sacudir y lavar. A las 9 de la noche nos despedimos de todos y nos regresamos a la realidad.


Y hoy, hoy a trabajar otra vez. Y no es que me queje, estuve tanto tiempo buscando trabajo que ahora que lo tengo no quiero dejarlo, además debo de reconocer que las vacaciones saben mejor así, cuando sabes que tienen duración determinada y además con dinero en la bolsa para disfrutarlas. Pero a veces la mente me hace jugarretas, me hace recordar cuando yo también me quedaba allá y eran únicamente la prima y la tía las que se despedían, me hacen recordar cuando después de terminarse las vacaciones me podía tomar otra semana para reponerme de ellas, me hace recordar lo feliz que estaba allá sin presiones, sin estrés, sin pendientes. Pero no todo era tan de color de rosa como lo recuerdo, eso lo sé muy bien, y no todo está aquí tan mal como lo quiero ver a veces.


Sigo en proceso de adaptación, eso es lo que no se me debe de olvidar. Quizá nunca termine por adaptarme del todo, quizá tenga que hacerme a la idea que así tiene que ser. Al menos no estoy tan lejos, al menos puedo ir cada fin de semana, y si me lo propongo, y si lo quiero, cada fin de semana puede ser como otras mini vacaciones.

miércoles, abril 20, 2011

Que inicie el Trevi-año.

En realidad para mí inició el sábado pasado que fui a la firma de autógrafos en plaza universidad, pero la etapa de verla en conciertos aún está por iniciar. Y mientras se presenta en el auditorio, porque ella a pregunta expresa me dijo que lo hará este año, nos vamos a verla a Morelia.





Smells like Friday

Hoy huele a viernes.


Me acaban de dar dos noticias:


La buena es que nos van a pagar desde hoy.


La más buena es que no vamos a trabajar ni jueves ni viernes.


Yo pensaba pedir permiso para faltar el día de mañana pero ya no será necesario. Así que en unas cuantas horas me largo a Celaya y vuelvo hasta el domingo muy, muy, muuuy tarde, casi lunes.


Ya quiero que sean las siete!!!!!!!!!!!!!!!

lunes, abril 18, 2011

Nostalsong

Hoy me levanté nostálgico.

No sé si sea porque ayer llovió; porque amaneció haciendo frío y medio nublado; porque están de visita la suegra y algunos de los sobrinos y yo aquí trabajando (ajá); porque sé que mi PP está solo en casa y quisiera estar haciéndole compañía; porque me la pasé genial este fin de semana que me fui el sábado a la firma de autógrafos de la Trevi y pude tenerla más cerca que nunca; porque ayer nos fuimos de compras, nos llevamos a los niños y nos divertimos como antes; porque mi PP se tuvo que ir ayer en la noche y quisiera que él también se hubiera quedado; porque mañana se van de vacaciones la prima y la tía a Celaya y yo me tendré que quedar trabajando (ajá); porque la ciudad está extrañamente vacía y el trabajo extrañamente tranquilo.

El caso es que amanecí con esa sensación tan extraña y desagradablemente conocida, esa sensación que hace algún tiempo era parte de mi cotidianeidad. Y no sé si sea que ya me he acostumbrado a vivir así, a nunca estar satisfecho, a querer siempre más, a que nada me baste, me sea suficiente. Ahora estoy en una etapa de relativa estabilidad, tengo un trabajo que podría estar mejor pero que para el momento me basta, tengo una pareja que no se cansa de decirme y demostrarme que me ama, y así me lo hace sentir; tengo una familia que me quiere y está al pendiente y en comunicación de nuevo conmigo; y si no fuera suficiente tengo la fortuna de tener otra familia que me consiente y me quiere como nunca me lo habría imaginado.

Qué más puedo pedir? Qué más quiero? Por qué siento que algo me sigue faltando?

A veces extraño mis drogas…las legales, las de receta. A veces desearía haberme podido conformar con una vida más básica

jueves, abril 14, 2011

Hanging in there

No sé porque sigo haciendo esto. Esto de esconderme, de sentir que tengo que esconderme, que tengo algo que esconder. Cuando no tenía trabajo no hablaba casi nunca con mi familia pensando en que no podía explicarles como le estaba haciendo para sobrevivir sin tener que explicarles otras cosas, cosas que creo a esta alturas soy yo el único que sigue creyendo necesitan explicaciones. Ahora que ya tengo trabajo he estado más en contacto, incluso la semana pasada vi a una de mis hermanas y a un sobrino que no veía desde hace 4 años, y nos la pasamos de pelos por acá.

Pero ahora me estoy escondiendo de mí, por eso esto está tan abandonado. Y no es que no haya cosas de las que quiera dejar constancia, todo lo contrario hay tantas. Está pasando tanto, me está pasando tanto. Pero me he estado refugiando, escondiendo en el trabajo, es verdad que ha estado un tanto pesado ahora que ya me quedé solo en mi nuevo puesto, en mi nueva oficina con vista a Reforma y a una parte de esta contaminada pero, a su manera, hermosa ciudad. Pero no es para tanto, si quisiera encontraría el tiempo para entrar y escribir lo que me está pasando como siempre, mis emociones, mis miedos, mis tristezas y mis alegrías.

Hoy me he encontrado el tiempo, aprovechando que el neurótico y bipolar de mi jefe se fue a China y no está para fastidiarme el día; encontré el tiempo para publicar que sigo aquí, resistiendo como el gatito colgado del tendedero del cartel. Para publicar que estoy escuchando a Robbie Williams y eso me transportó a la navidad del 2006, ese año fue que lo vimos en vivo en el Foro Sol, y esa navidad pusimos el árbol por primera vez juntos en su casa, y esa navidad estábamos escuchando este disco mientras lo poníamos. Para publicar que ayer en la noche mi PP se fue a su casa, estuvo de vacaciones desde el sábado y estos días comimos juntos y vino por mí a la hora de la salida. Hoy lo extrañé a la hora de la comida, y ahora que se acerca mi hora de salida lo empiezo a extrañar también. Para publicar que el martes fuimos a un concierto para mi inolvidable, vimos a Journey en el Auditorio nacional y nos dieron una velada fenomenal. Cantaron todo lo que tenían que cantar, y me removieron tantas emociones que sólo de recordarlo me vuelvo a emocionar. Para publicar que en algunas cosas este es el trabajo que había estado esperando, pero hay otras que siguen sin agradarme, supongo que todo es cosa de acostumbrarme y espero que me acostumbre rápido.

lunes, marzo 14, 2011

What's going on

Mañana cumplo un mes en el trabajo, más bien ya es hoy. Un mes que se me ha ido volando, un mes en el que han pasado tantas cosas y he ido de emoción en emoción, un mes tan acelerado que no me ha dado ni tiempo de dejar constancia en este espacio de tantas y tantas cosas. El balance de este mes tiene un resultado favorable, han sido más las ganancias que las pérdidas.

El trabajo ahí va, ha estado un poco cansado, un tanto estresante, quizá es que ya había perdido la costumbre y me ha resultado un tanto complicado volver a retomar el ritmo, pero ahí la llevo. No me puedo quejar, me gusta el lugar, me gusta lo que hago y parece que me va a gustar más ahora que se hagan los cambios y que tenga más trabajo, más responsabilidades, pero también más dinero en mi cartera. Lo importante es que ya me estoy adaptando, que ya le estoy agarrando el ritmo a esta ciudad (y casi, casi hasta el gusto) porque no es lo mismo estar aquí de turista que tener una vida aquí, no es lo mismo subirte al metro para ir a un museo o a un concierto que tomarlo todo los días y en plena hora pico, no es lo mismo caminar por reforma para disfrutar el paisaje urbano que hacerlo con prisa para no llegar tarde a la oficina; pero todo, todo tiene su recompensa los días de pago, todo tiene su recompensa los viernes a las 7 de la noche que salgo de trabajar y sé que me espera un fin de semana emocionante y divertido al lado de mi PP, porque desde que empecé a trabajar curiosamente todo se ha acomodado para poder verlo cada fin de semana y eso me hace muy feliz.

El fin de semana del 19 vino toda la familia para celebrar el cumpleaños número 7o del tío; él llegó desde el viernes en la noche y se fue hasta el domingo en la noche, y pasamos un fin de semana muy feliz pues el sábado fue la comida del cumpleaños, comida que se hizo cena y el domingo nos fuimos a un parque y despúes llegamos al recalentado.

El siguiente fin de semana vino para ir a ver a Luis Miguel, se supone que este año no íbamos a ir pero a última hora decidimos que siempre sí y que bueno porque lo tuvimos más cerca y lo disfrutamos todavía más.

El siguiente fin de semana me fui yo para allá, y aunque tuvo que trabajar me la pasé muy bien con la familia y descansando un poco del ajetreo de la semana. Además me sorprendieron con una comida de cumpleaños.

Y este fin de semana vino para el clásico joven, fuimos al América-Cruz Azul y aunque perdieron mis águilas, me encantó volver al Azteca y disfrutar del ambiente futbolero.

Es verdad que de pronto todavía me entra el miedo, pero mientras no permita que me paralice todo está bien.

viernes, marzo 11, 2011

Basta ya

De tantos miedos, complejos, traumas e inseguridades.

A disfrutar de lo que tengo, de lo que estoy viviendo, porque me lo he ganado y aunque me cueste tanto reconocer mis méritos, la verdad es que me lo merezco.

Gracias a Dios por darme siempre más de lo que le pido y por bendecirme siempre de incontables maneras
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