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viernes, marzo 26, 2010

Quiero vivir en la ciudad????

Desde hace algún tiempo hay una idea dando vueltas en mi cabeza, y es que en una de nuestras conversaciones casuales mi PP me comentó que cuando me titule debería irme al DF a probar suerte por allá en cuestiones laborales. El comentario no pasó de ahí y no hemos vuelto a hablar al respecto, y aunque al principio yo descarté de inmediato la idea, no he dejado de pensar en ello y me acabo de dar cuenta de que la idea no me desagrada del todo, y de que desde antes de que me diera cuenta de que la idea no me desagrada, he estado haciéndome a la idea, en alguno de mis niveles de subconsciencia, de que eso es lo que finalmente terminaré haciendo.

Y es que pensándolo bien su sugerencia tiene algo de lógica, digo cuando los dos andábamos buscando trabajo su tía nos dijo que nos fuéramos para allá, incluso nos ofreció el remodelar su casa para acondicionarnos un cuarto en donde tuviéramos “privacidad”, por cierto no sé porque pensó que con un cuarto para los dos era suficiente y por qué íbamos a necesitar privacidad... Eso fue hace ya algunos años y en ese entonces la idea si me pareció o nos pareció descabellada, porque no había la confianza, conmigo, que durante este tiempo se ha desarrollado. Pero ahora, sin hacer tanto esfuerzo, puedo visualizarme viviendo allá, puedo visualizarme trabajando allá, puedo visualizarme en esa casa con la prima y la tía y ya no me incomoda o me apena la idea, todo lo contrario, creo que hasta me entusiasma. Sé que ellas harían hasta lo imposible para contactarme y sé que con toda la gente que conocen y con toda la familia que tienen allá, existen buenas posibilidades de que pueda conseguir algo, y sé, ahora lo sé, que ellas estarían encantadas con la idea de tenerme viviendo allá, sobre todo porque saben que si yo me voy tarde o temprano mi PP terminaría yéndose para allá también.

No quiero pensar demasiado en ello pues se que si se me mete la idea en la cabeza, hare todo lo que esté en mis manos para que ese sea el único camino posible, aunque eso implique el que sea yo el que me impida encontrar trabajo en otro lado, pero quizá, tenga que irme haciendo a la idea de que eso es lo que terminaré por hacer.
Es verdad que la idea me asusta pues muy en mis adentros sigo siendo el mismo niño provinciano al que le asustó “la ciudad” la primera vez que salió de su pueblo y se encontró con todos sus autos, sus edificios y las amenazas de sus padres de que no los soltara de la mano pues si me perdía en esa ciudad nunca me volverían a encontrar, pero al mismo tiempo es una clase de reto, y aunque me atemoriza nunca he dejado que el miedo me detenga...por mucho tiempo, y creo que ya he estado demasiado tiempo detenido por el miedo.

jueves, febrero 18, 2010

Círculo vicioso

Desde muy chico tuve muy claro lo que quería hacer en la vida, mis hermanos y mis papás se reían por mis ocurrencias cuando les decía que yo no iba a quedarme en el pueblo donde nací, que me iba a ir a vivir lejos y sólo, que no me iba a casar para no tener a quien mantener (sí, nada más por eso...) y que iba a conseguir un buen trabajo que me permitiese viajar y darme algunos lujos.

Y si, toda la vida me programé para lograr lo que me propuse, y durante un tiempo lo conseguí, en cuanto tuve la oportunidad salí del pueblo donde vivía, conseguí un buen trabajo, renté una casa a mi gusto, con mis propias cosas y me di los lujos que quería y para los que me alcanzaba.

Hasta que en una crisis, creo que fue la de los 30´s anticipada, me empezó a dar miedo el quedarme sólo y terminar mis días rodeado de gatos, que un día a los vecinos les alarmara el olor que salía de mi casa y me encontraran muerto y con la cara destrozada por la jauría de gatos que, al no tener quien les diera de comer, habían decidió darse un festín con mi persona; algo así como el panic attack que le dio a Miranda (Sex and the city) cuando compró su departamento. La diferencia es que yo en lugar de enfrentar el miedo hasta vencerlo, controlarlo o superarlo, decidí darle importancia a un aspecto de mi vida que hasta ese momento me había tenido sin cuidado; el aspecto sentimental. Y es que toda la vida había pensado que las emociones, los cariños y los apegos, son estorbos que no te permiten crecer ni evolucionar, además tuve que guardarlos bien adentro para que no me detuvieran el día en que decidí abandonar el nido y volar por mi cuenta. Lo malo es que me fui a los extremos, que después de probar eso de lo que me había estado privando, me deslumbró lo maravilloso de sentir cosas que nunca había sentido y mis prioridades fueron cambiando, me dediqué exclusivamente a cuidar lo que había encontrado y dejó de importarme mis planes, mi futuro y hasta mi persona.

Ahora estoy aquí de nuevo en una disyuntiva; por fortuna dejé todo menos lo de la escuela y ahora que ya la terminé, me encuentro con que si quiero continuar con el plan que traía, lo más probable es que tenga que irme de aquí. Lo malo es que ahora me resulta más difícil porque ya tengo apegos, cariños, y emociones; y sí, viéndolo fríamente tenía razón, en mi caso los apegos, cariños y emociones, no son más que un estorbo. Pero como ya los probé y ya no quiero vivir sin ellos, lo único que me queda es tratar de buscar un punto medio, un punto en el que no tenga que renunciar a mis emociones, mis cariños y mis apegos por mi crecimiento profesional, ni viceversa.

El problema es que ahora tengo mucho miedo, me da miedo enfrentarme otra vez al mundo, y por eso sigo dándole largas a todo el asunto, esperando que algo pase y me obligue a actuar, sin que yo tenga que tomar una decisión.

Y lo que me extraña y me molesta es que yo mismo no me aproveche, que no use mis herramientas, que yo mismo me esté desperdiciando; que no haga uso de mi cinismo, mi practicidad, mi lado frío y calculador, mis arranques de soberbia, de delirio de grandeza, de exceso de confianza, y de esa habilidad innata, y que he perfeccionado con el tiempo, para el embuste, la mentira y el engaño; porqué no uso todas estas “cualidades” que tengo a mi favor? porqué no las aprovecho para conseguir lo que quiero? Porqué no aprovecho esa buena estrella que hasta el día de hoy no me ha abandonado? Porqué no aprovecho esa facilidad que tengo para siempre salirme con la mía? porqué permito que el miedo me congele? Y, A qué le tengo tanto miedo? Porqué no me atrevo a quitarme las cadenas que yo mismo me puse? Porqué no me atrevo a quitar el candado de la jaula en donde yo mismo me encerré si nadie más que yo tiene la llave? Porqué insisto en castigarme? Qué es eso tan grave que no me perdono y que me hace creer que no me merezco tenerlo todo, cuando sé que si me lo propongo lo puedo tener?

Supongo que si busco dentro de mí, encontraré las respuestas a todas estas preguntas, pero me dan miedo las respuestas...

domingo, febrero 14, 2010

Casi todos sabemos querer, pero pocos sabemos amar.

En mis años mozos esa canción del, ahora afónico, príncipe de la canción era una de mis favoritas. La cantaba a todo pulmón, la recitaba y casi casi era mi mantra, pues yo me consideraba incluido en el segundo grupo.

Recuerdo que cuando la relación con mi PP empezó teníamos muchos problemas, porque su llegada tan abrupta a mi vida hizo que surgiera en mí un problema terrible de celos, inseguridad, dependencia y apego enfermizo. A veces le armaba unos tangos y después le juraba hasta por el osito bimbo que nunca más lo volvería a hacer, hasta que lo volvía a hacer. Cosa que, con justa razón, él siempre me reprochaba. Yo por mi parte le reprochaba que él no me amaba lo suficiente, que lo nuestro no era importante para él, pues no estaba dispuesto a dejar a sus amistades, sus gustos, sus costumbres, y casi, casi hasta a su familia por mí, que era lo que yo creía debía hacerse por amor.

Con el tiempo, y después de tomar varias sesiones de terapia de mi parte, las cosas se fueron acomodando y llegamos a conocernos, a entendernos y a aceptarnos, con nuestros defectos, nuestras cualidades, nuestras muy diferentes formas de ser; descubrimos que tenemos cosas en común, que nuestros planes de vida son similares y que estamos dispuestos a apoyarnos mutuamente para hacerlos realidad. Es eso lo que ha permitido que, a pesar de todo, hasta hoy sigamos juntos.

Ultimamente me he estado sintiendo culpable, y esta vez no es algo que yo me esté inventado por no tener nada que hacer o porque me encanta hacerme el sufrido, esta vez el sentimiento es real y creo que hasta tiene sentido.

A veces me enojo con él porque tiene ciertas actitudes o por hacer ciertas cosas. Esto ya lo hemos hablado y su argumento es que yo lo conocí así, que es su forma de ser y es algo que no puede cambiar. Yo no puedo refutar ese argumento porque es verdad; y como que no tendría sentido el que yo me haya sentido atraído por su forma de ser desde el primer día que lo vi, y ahora sea su forma de ser lo que me molesta. Sería tanto como si él se molestara por mi forma de ser, cuando fue también lo que le atrajo de mí desde el primer día que nos conocimos.
Con la diferencia de que él si podría tener derecho a molestarse, con la diferencia de que cada vez que nos enojamos por esto yo no tengo la razón, porque él sigue siendo el mismo y yo no. Porque es verdad, yo no soy el mismo, yo si he cambiado, o más bien, yo nunca he cambiado. Y es que yo no soy esa persona que él conoció, yo no soy esa imagen de mí que creé y le presenté, yo no soy ese ser cariñoso, amable, compartido, servicial, sereno, tolerante, complaciente que a todo le decía que sí y que lo trataba con tanto amor; yo nunca he sido así, al menos no totalmente, muy en el fondo de mí siempre ha existido este otro monstruo insensible, egoísta, posesivo, envidioso, rencoroso, huraño, desapegado, intolerante, impaciente y demás, este monstruo al que me las había ingeniado para tener escondido, pero que cada día me cuesta más trabajo contener.
Por lo tanto es normal su sorpresa, es normal que ahora se saque de onda cuando me molesto porque él hace esas cosas que siempre ha hecho, pero que nunca le dije me molestaban, sino que hasta casi le celebraba.

Sé que hice mal, sé que cometí un gravísimo error, y sí, me arrepiento y me siento culpable de ello. Pero lamentarme no sirve de nada, no puedo ahora venir a decirle que todo este tiempo le he mentido, que yo no soy así como cree que soy, que yo no soy así como le hice creer.

De nada serviría proponerme que voy a cambiar, que voy a ser más tolerante, que voy a ser más sensible, que ya no seré egoísta; sé que no voy a cambiar porque en primer lugar no quiero cambiar, nunca he querido cambiar. Por otro lado ya no estoy dispuesto a contenerme, a aguantarme, ya me cansé de fingir, ya no aguanto más.

Ahora sería el momento de hacer lo que he hecho siempre, desaparecer, dejar las cosas a medias y marcharme sin dar explicaciones y sin decir siquiera adiós. Y si, ahora que fui a Hermosillo descubrí que tengo opciones, que no TENGO que estar aquí, que si decido irme, desaparecer, no me voy a quedar solo, que tengo familia y que sea como sea, siempre estarán ahí para apoyarme, recibirme y darme la mano, aunque a mis espaldas me critiquen, hablen pestes de mi y critiquen mi comportamiento.

Y eso me hizo ver todo en perspectiva, me hizo darme cuenta de que yo no estoy aquí porque tenga que estar, esta vez estoy aquí porque es aquí donde quiero estar; porque aquí hay alguien que me ama de verdad aunque yo no lo merezca, porque mientras lucho con mis demonios internos y lo culpo a él de las cosas de las que soy yo el responsable; él no hace otra cosa que demostrarme que su amor es verdadero; y es eso, es eso lo que me hace, si bien no querer cambiar, al menos tener el valor moral de reconocer que él es la víctima, no yo y actuar en consecuencia.

Es verdad, el amor no es color de rosa, en las relaciones no todo es miel sobre hojuelas, el encontrar a nuestro propio príncipe azul no nos garantiza el vivir felices para siempre.
Ahora me doy cuenta, no es que yo le tenga miedo a la soledad, la soledad para mí no es un castigo, la soledad es el camino fácil, lo difícil para mí es estar en pareja, es estar rodeado de gente; ese es el verdadero reto.

Y quizá por eso, sólo por eso, puede ser que valga la pena el que exista un día para celebrar y reconocer a aquellos que nos distinguen con su amistad y con su amor, sobre todo a quienes, como yo, nos resulta difícil dejarnos querer.

Feliz día a todos!!!

sábado, febrero 13, 2010

Aniversario

El jueves se cumplieron 4 años de habernos conocido.

No hicimos mayor celebración, pero ayer que descansó nos fuimos a desayunar a la calle y a recordar un poco la vida que llevábamos en Morelia, ahora aquí en Celaya.

Tengo sentimientos encontrados, tengo culpa, tengo miedo...

viernes, febrero 05, 2010

Al mal tiempo...

Yo que siempre me quejo de los días calurosos y soleados, hoy no me pudo dar más gusto cuando me levanté y vi el cielo despejado y el sol asomándose por la ventana.

Y es que después de que había estado lloviendo desde el domingo de forma ininterrumpida, ya hasta extrañaba a esa enorme bola de gases calientes.

miércoles, noviembre 18, 2009

We never change

Y si, es mejor que lo entienda de una vez, por mucho que quiera creer que hay sus excepciones, por mucho que me convenga pensar que no siempre tiene que ser así; es mejor que me vaya haciendo a la idea de que siempre es así, de que no hay sus excepciones, de que por mucho que nos esforcemos, por mucho que lo intentemos, por más que nos lo propongamos, hay cosas que son como son, hay personas que son como son, hay cosas que nunca cambian.
Por eso es mejor no hacernos demasiadas ilusiones, por eso es mejor, como dice esa canción, "no hacer planes cuando se trata de dos"; por que por mucho que nos quieran, por más amor que nos tengan (eso no lo dudo ni tantito) siempre, tarde o temprano, terminarán por lastimarnos, especialmente cuando se es tan vulnerable, especialmente cuando se necesita tan poco para ser lastimado.
Y sí, siempre tuve razón, y sí, esa vocecilla que me susurraba cosas al oído, esa misma vocecilla a la que me empeñé tanto en ignorar hasta que logré que me pasara desapercibida, siempre tuvo razón; estaba viviendo bien, tenía la filosofía correcta, iba en buen camino, en esta vida hay que ser egoístas, en esta vida hay que hacer las cosas por nosotros, hay que pensar en nosotros, hay que luchar por nuestra felicidad, hay que dejar de escuchar, y de creer, esas canciones románticas que nos dicen que lo mejor del mundo es cuando vivimos pensando en otra persona, que el amor es poner a otra persona antes que a uno mismo.
Nada de eso es cierto, ya lo aprendí y ahora lo pondré en práctica: Primero yo y despues TODO el mundo, así es como vivía y eso es algo que nunca debí haber cambiado.

lunes, noviembre 16, 2009

XY

Hace algunas semanas que estuve algunos días en el DF, sin televisión por cable y sin internet, la única opción para desvelarme era cambiar los pocos canales de la TV abierta y esperar encontrar algo que me atrapara. El domingo ya casi a la media noche sucedió, me encontré con lo que creí era una película, y lo que llamó mi atención, lo reconozco, fue este niño que desde que lo vi en "Hoy no me puedo levantar" llamó mi atención por ese "nosequé" que tiene y que a mi me encanta.

Me quedé viendo el programa para descubrir que era una serie, su nombre es XY y con el paso de las semanas he descubierto que es una seria bastante buena. Trata de un grupo de hombres que trabajan en una revista dirigida al público masculino, de los problemas y situaciones que enfrentan de manera cotidiana. Lo que más me gusta de la serie es que no presenta estereotipos, cada personaje es diferente y todos representan la realidad que algunos de nosotros vivimos o que vive alguien a quien conocemos. Aparte todos los actores son sensacionales, no son muy conocidos o muy populares pero tienen talento de sobra, no son únicamente las típicas caras bonitas.

La historia de los personajes gays me recordó algo personal, en primer lugar porque este niño me recuerda a álguien con quien yo trabajé alguna vez, álguien que me tuvo ilusionado y emocionado, platónicamente, mucho tiempo; y en segundo lugar porque estoy 90% seguro de que, si yo hubiera perdido el miedo y hubiera seguido el juego alguna de esas tantas veces que conversamos y en tono de broma nos tiramos la onda, nos habría pasado lo que les pasa a ellos; quizá él no habría dejado a su esposa, quizá no habríamos tenido futuro, quizá habría sido algo pasajero y nada romántico, pero algo habría pasado entre nosotros.

jueves, octubre 22, 2009

Those little, but not meaningless, things.

Sobrino Favorito: Abue, tú sabes patinar?
Abue: No

Sobrino Favorito: Tía, tú sabes patinar?
Tía: No

Sobrino Favorito: Mamá, tú sabes patinar?
Mamá: No

-Y así hasta que tocó el turno de que me preguntara a mi-

Sobrino Favorito: J.C., tú sabes patinar?
J.C.: No

Sobrino Favorito: -En tono festivo- Entonces soy el único de esta familia que sabe patinar sobre hielo!!!

Qué onda????

Parece que la moda ahora es tener blogs a los que sólo puedes ingresar por invitación. De los que yo leía ya son dos los que lo hacen y aunque lo respeto no lo entiendo. A mi no me funcionaría tener un blog privado, supongo que todos tenemos un blog por razones y para propósitos diferentes y, al fin nuestros, podemos hacer con ellos lo que se nos antoje.

Pero se siente feo el que de repente te nieguen el acceso y ya no puedas leer lo que le sucede a esas personas con las que ya sentías un vínculo, aunque no les comentabas, me imagino que por eso el portazo en la cara.

En fin, cada cabeza es un mundo y yo tengo un mundo menos que visitar.

miércoles, septiembre 30, 2009

Bitter dreams

Ahora que estuve enfermo, no sé si fue por dormir tanto, por la fiebre o que pero tuve un sueño espantoso, una pesadilla horrible, la más fea que he tenido en mi vida, no se compara siquiera a aquella recurrente que tenía en una época, cuando soñaba que alguien me seguía con un hacha o un cuchillo de taquero y durante la persecución el tipo iba descuartizando con saña y brutalidad a todo aquel incauto que ese día se me atravesaba en el sueño llámese familiar, amigo o conocido y justo cuando era mi turno para ser descuartizado, mi sueño daba un giro tipo película de M. Night Shyamalan y descubría que el descuartizador en realidad era yo, y en ese momento me despertaba exaltado, confundido y asustado por las cosas que había en mi cabeza o en mi subconsciente.

Esta vez el sueño no incluyó violencia o sangre (aunque si muerte) pero no hizo falta para dejarme con el corazón latiendo fuertemente, con un nudo en la garganta y con una ansiedad y desesperación que me oprimió el pecho y no me dejó volver a dormirme por miedo a volver a soñar con lo mismo.
Lo bueno es que desperté y en cuanto lo hice miré a mi alrededor para convencerme de que en realidad había sido sólo un sueño y lo mejor es que ese sueño acabó con toda confusión que pudiese todavía albergarse en mí; me hizo darme cuenta de que a pesar de las tonterías que a veces pienso, hay personas que quiero y me importan en la vida, y el sentimiento de perderlas fue tan real, tan intenso y tan doloroso que solo podía compararse con el dolor que me provocaba el arrepentimiento tardío de no haberlas disfrutado y haberles dicho lo que sentía cuando todavía podían escucharme.

Ese es un dolor que no quiero experimentar fuera de ese sueño, así que Los quiero!!

martes, septiembre 29, 2009

Imagine

Pues como el calendario de mi último semestre todavía no llega, así como tampoco el material para las materias nuevas; he estado aprovechando ese tiempo libre en releer algunos de mis libros favoritos. Ahora estoy con “Cien años de soledad” y me tiene fascinado, todavía no lo termino de leer y ya quiero empezarlo de nuevo, y hacerlo así constantemente hasta que me aprenda cada detalle, hasta que memorice, y comprenda, el intrincado árbol genealógico de los Buendía y sea capaz de recitarlo ininterrumpidamente.

No entiendo por que hay gente a la que no le gusta leer; sí, es cierto que a mi también a veces me gana la pereza y me voy por el camino fácil, las películas. Pero nada se compara con la lectura, con el poder que tiene un buen libro de hacer que las palabras se transforman en imágenes en la mente y vayan creando un escenario con tantos detalles como el escritor lo haga posible, y para detalles, a mi gusto, nadie le gana a García Márquez.

Past

I used to have a life...
Sometimes I kind of miss it.

lunes, septiembre 28, 2009

I'm still here

Antes de que a este lugar se le sigan acumulando el polvo y las telarañas, y me de por pensar que ya es mejor dejarlo así, he vuelto. Mi ausencia no ha sido totalmente voluntaria, lo que pasa es que llegó el otoño, con él el frío y los cambios de clima, y con ellos me dio gripa, un resfriado o algo por el estilo. Por eso mismo toda la semana pasada anduve como zombie, medio dormido y medio despierto, y hoy aunque todavía parece que el cerebro me hace corto circuito ya me cansé de estar enfermo.

En estos días de completo desgano hasta para ver la televisión, eso si es grave, se me había ocurrido un montón de ideas y pensamientos que quería dejar escritos aquí, pero como no los escribí en el momento todos se me olvidaron, como ocurre casi siempre; así que ahora estoy frente a la computadora con la mente en blanco esperando que me llegue la inspiración de algún lado, pero como por más que me esfuerzo no llega y en este momento no estoy para esfuercitos, ya volveré después.

jueves, septiembre 10, 2009

Guilty

Y es que parece que a veces se les olvida con quien están tratando, se les olvida que el experto en el chantaje soy yo, que el maestro en el arte de la manipulación y la transferencia de culpas soy yo.

Esa es la enorme diferencia entre nosotros, que a mi no me cuesta trabajo, no tengo que fingirlo, es parte de mi naturaleza, por eso mi resistencia, por eso mi aguante, porque puedo estar muriéndome por dentro pero no habrá un solo gesto que me delate, porque soy tan estúpido que prefiero quedarme sólo, vacío, antes de reconocer que me equivoqué o que estoy arrepentido, porque toda la vida me he estado preparando, he estado entrenando para esto, porque toda la vida he estado viviendo así.

Y podría vanagloriarme, ufanarme de que siempre me salgo con la mía, podría burlarme de todos los que terminan haciendo lo que yo quiero sin que lo noten, y lo he hecho, en otras ocasiones me he congratulado, me he regodeado de esos dones; pero ya no sabe igual, ahora lo único que me deja es una tremenda culpa, un remordimiento que me cuesta trabajo cargar.

martes, septiembre 01, 2009

Mad about you

Ahora que me he estado levantando temprano, para mi las 8 de la mañana es temprano, me he reecontrado con esta serie que veía hace varios años por las tardes cuando coincidía con mi horario de salida a comer del trabajo.

En aquel tiempo vi uno que otro capítulo y me parecía entretenida, pero como la veía de forma esporádica no le había encontrado bien el gusto. Ahora que la veo casi a diario puedo decir que me encanta.

Se trata de una pareja de recién casados que vive en New York y de todas las cosas con las que tienen que lidiar al inicio de una nueva vida juntos, los hábitos, la convivencia con la familia política, los conflictos laborales, los cambios de humor, los problemas del hogar, etc.

Lo que más me gusta es que aborda las relaciones de pareja desde otro enfoque, un enfoque más real, más acorde con la verdad, ni mucho drama, ni mucha comedia. Nada que ver con las telenovelas rosas con las que crecí y mucho menos con Candy, la mocosa estúpida que me traumó haciéndome creer cuando encontrara a mi príncipe azul me resolvería la vida, bullshits!!



lunes, agosto 31, 2009

Niño malo!!!

Creo que ya me he acostumbrado a lo bueno y por eso ya no me sabe igual, estoy empezando a perder el gusto por lo que tanto me gusta; me estoy comportando otra vez como ese niño caprichoso que hace rabietas por el juguete nuevo hasta que lo obtiene, y una vez que lo obtiene lo desecha y quiere algo más.

Dícen que los hijos únicos son egoístas, caprichosos, berrinchudos, obstinados, antisociales, que no saben compartir, que son envidiosos, egocéntricos y demás; lo irónico de mi caso es que teniendo taaaaantos hermanos, yo tenga todas esas "cualidades".

Sin pretensiones

Últimamente me he sentido ausente, extraño, fuera de mí, me siento como la chacha de pueblo que llega a la ciudad “no mi hallo”. Me siento desleal, deshonesto, por pretender que no pasa nada, que todo está bien, que soy feliz, que nada me hace falta, que no querría ni cambiaría nada.

Es triste darme cuenta, es triste que me esté empezando a resignar a que la felicidad, es algo que conoceré únicamente pretendiendo que la conozco, estoy cansado de tantas pretensiones, y lo más triste es que no sé vivir de otra manera.

Quizá es cierto que uno es lo que es, que uno nunca cambia realmente, por más que uno trate, por más que uno se esfuerce; quizá todo se deba a que pretendí que había cambiado, pretendí que quería cambiar, quizá sea hora de aceptarme tal cual, y dejar de pretender que ya lo he hecho.

Quizá al final terminaré haciendo lo de siempre, quizá al final yo, como el escorpión de la fábula, termine picando a la rana que me carga aunque eso implique que ambos nos ahoguemos, por el simple hecho de que eso es lo que yo hago, esa es mi naturaleza, ese soy yo, sin pretensiones.

martes, agosto 11, 2009

Añoranzas

Hubo una época en la que añoré los tiempos de mi niñez, en los que mi única preocupación era que el día duraba muy poco y la noche me impedía seguir jugando en la calle con los niños de la cuadra o trepándome a los árboles del patio.

Añoré los años de la secundaria, cuando mis únicas dos preocupaciones eran, la primera que las horas de escuela eran muy pocas y no bastaban para todo lo que tenía que hacer y platicar con mi mejor amigo, los primeros dos años; así como tampoco bastaban, el tercer año, para ingeniármelas y buscar la manera de estar el mayor tiempo posible junto a aquel chico que hizo que mi corazón latiera más rápido por primera vez, cuya imagen y aroma si a estas alturas no se me han olvidado, supongo jamás se me olvidarán. Y la segunda era terminar la tarea llegando a la casa, sin importar lo tarde que me durmiera con tal de poder levantarme hasta tarde al siguiente día.

Añoré los tiempos del primer enamoramiento o primera ilusión, las cosas que sentía cada vez que lo veía, las cosas que hacía para estar aunque fuese un momento a su lado, los suspiros que me arrancaba con sólo dirigirme una mirada o una sonrisa, las cosas que me imaginaba cuando me saludaba o por accidente me rozaba con su mano.

Añoré los tiempos de la preparatoria, cuando lo que me ocupaba era sacar ventaja de mis recién descubiertas habilidades para el liderazgo y la manipulación, y utilizarlas para alborotar al grupo y demostrarle a la subdirectora que yo podía más que ella, con todo y sus amenazas, sus reglas absurdas y la cara de toro de lidia que ponía cada vez que me veía.

Añoré el tiempo en el que llegúe a vivir a Morelia, las expectativas que provocaba el descubrir una nueva ciudad, el cambiar de ambiente, de aires, de realidades. El convivir con mi hermana, con mi sobrino recién nacido y hasta con mi cuñado, el experimentar otras cosas, el pensar que ahora sí nada podía detenerme.

Llegué a añorar los primeros años de mi primer trabajo, cuando tenía tantos buenos amigos a los que, para no variar, nunca volví a ver. Recuerdo todo lo que hacíamos para que las ocho horas que teníamos que pasar en la oficina no se sintieran tan pesadas, los desayunos de los sábados, las fiestas de cumpleaños, las comidas en mi oficina.

Ahora empiezo a añorar otro tiempo, los primeros meses en mi última casa en Morelia, el sentimiento de satisfacción cuando terminé de amueblarla a mi gusto, la sensación de bienestar, de independencia, lo bien que se sentía el llegar de la calle a “mi casa”, aunque la casa estuviera sola. Recuerdo las tardes de los sábados cuando llegaba de la escuela y me tiraba en el sofá a ver la repetición de “Aquí no hay quien viva” o alguna de mis series y películas favoritas; recuerdo los domingos de hacer el “quihacer” y la lavandería. Sobre todo añoro mis cosas, mi espacio, myself.

Pensé que algún día la añoranza se iba a acabar, pero parece que no, parece que con la edad se agrava, quizá se deba a que cada vez hay mas cosas que añorar.

Don't wanna think about it.

Y es que por primera vez dudé, por muy confundido que hubiese estado nunca había dudado, y esta vez lo hice; me pregunté si realmente hice lo correcto, si tomé las decisiones adecuadas, si no hubiese sido mejor esperar a que las cosas sucedieran por si solas y no empecinarme en que fuesen como yo quise que fueran.

Y me pregunté que habría pasado si, que habría pasado si me hubiese tranquilizado, si me hubiese dedicado a disfrutar un poco más del momento que estaba viviendo, en lugar de concentrar mi atención y mi energía en lo que quise que pasara.

Me pregunté si, de ho haber sido como fue, como es, en realidad hubiese sido tan fatal como me lo planteaba, como me lo imaginaba, como lo pensaba, o si se me habría pasado a los pocos días y hubiese continuado con mi vida.

Pero lo peor del caso es que desee regresar a ese momento y tomar el otro camino.

Pero lo grave del caso es que dudé de un futuro juntos, dudé de nuestros planes, dudé de si eso es en realidad lo que quiero, dudé de si seré capaz de llevarlos a cabo.

Y no, no es que me arrepienta de lo que hice, no es que reniegue del lugar en donde estoy, no es que me lamente de las decisiones tomadas, es sólo que la realidad nunca es como nuestras fantasías.

Espero que sólo sea una fase, que sea sólo una inevitable etapa y, de ser así, espero que no dure mucho, espero que pase pronto, porque no quiero ni pensar en lo que podría llegar a suceder.

jueves, julio 16, 2009

Blasfemando

Dios tiene un sentido del humor bastante retorcido, por eso me cae tan bien. Siempre y cuando no sea yo el protagonista de uno de sus chistes, claro está.